Revista el ciudadano

revista de interés general

Por la buena senda

POR LA BUENA SENDA

Como diría Heródoto en sus Historias, Libro I, 440 a.C., “las ciudades
cambian, como los hombres, pero conservan en su memoria las huellas de quienes
las habitan”.
A principios de la década del ’80, los habitantes del pueblo de Lisandro Olmos
veíamos cómo nuestra localidad, por entonces tranquila, comenzaba a transformarse con
el ensanchamiento de la avenida 44. En aquel tiempo de dictadura, cuando los derechos
estaban cercenados, asistimos al avance que convirtió, poco a poco, a esta vía apacible en
una avenida moderna, de doble mano. Pasaron muchos años, con arreglos esporádicos
que solo agregaban parches a esta calle tan densamente transitada, que con el tiempo se
volvió la vidriera de entrada del interior de la provincia para realizar trámites hacia la
capital bonaerense, aquella ciudad de La Plata soñada, quizá, por Julio Verne.
Hoy vemos cómo, desde la intendencia dirigida por Julio Alak, se implementó un
plan de repavimentación y mejoras a lo largo de toda la avenida, desde 44 y 31 hasta la
salida a la ruta 2. Esto permitió que la arteria se volviera más segura, sumado a que la
onda verde volvió más tranquilo y rápido el acceso a la ciudad. Cabe destacar también la
parquización de la rambla y las nuevas señalizaciones, que lograron un correlato armónico
entre estética y seguridad. Quienes visitan la zona pueden acceder con mayor fluidez,
hacer trámites desde distintos puntos del interior de la provincia y, desde el distribuidor
de acceso de Ministro Ángel Etcheverry, recorrer los pueblos circundantes y
rejerarquizarlos.
La periferia de la ciudad necesita obras de este tipo, que mejoran la calidad de
vida de sus habitantes. En pocos días se inaugurará, en la rotonda de ruta 36 y 44, un
monolito que reza “La Plata Capital”. No se trata solo de un cartel como los que poseen
la mayoría de las ciudades; para los vecinos de Lisandro Olmos significa un verdadero
símbolo de pertenencia.
Pareciera que el tiempo pasa cada vez más rápido. Son cada vez menos quienes se
detienen a leer notas de contenido. La capacidad de lectura, en esta vorágine frenética
dominada por los celulares y las tecnologías —donde la noticia suele ser esquiva, efímera
o incluso malintencionada—, parece paralizarnos. En este contexto, cobra especial valor
la realización de obras como esta, que sirven a múltiples fines, como explicamos.
Beneficia a todos los que vivimos en esta querida tierra buena.
Como advertía Benjamin en sus Tesis sobre la filosofía de la historia (1940),
“cada gesto que transforma un espacio también rescata del olvido aquello que la
modernidad deja caer”. La nueva avenida 44 no solo ordena el tránsito: ilumina nuestro
pasado y nos permite caminar hacia un futuro donde la memoria y el progreso no sean
enemigos, sino compañeros de viaje.
Por Jorge Girano